Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Hablar a calzón "quitao".
El que no llora no mama.
Todos los extremos son malos.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
No hay don sin din.
Esa más viejo que Matusalén.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Hermanos hay tanto por hacer!
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
El sexo nos hace perder la cabeza
Es más feo que carro visto por debajo.
Esperanza que consuela, que no muera.
No gastés pólvora en chimancos.
Los enamorados, no ven a los lados.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
A los tontos no les dura el dinero.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Quien lengua ha, a Roma va.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Hay ayudas que son lavativas.
Cada cual en su corral.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Un ruin ido, otro venido.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
De mercader a ladrón, un escalón.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Esta lloviendo sobremojado
Irse con la soga entre los cachos.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Dar en el clavo.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.