San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Males comunicados, son aliviados.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Para los desgraciados se hizo la horca.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Pan duro, pero seguro.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Tras de corneados ? Apaleados.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Los justos pagan por pecadores.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Por las vísperas se conocen los santos.
A buen salvo está el que repica.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
De la esperanza vive el cautivo.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Mejor prevenir que lamentar.
A padre avaro, hijo pródigo.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Desvestir un santo para vestir otro.
Indio comido, puesto al camino.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Hacer algo de cayetano.
Dios nos coja confesados.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Pecado callado, medio perdonado.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
La cara del santo hace el milagro.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.