No hay boda sin tornaboda.
No oigo, soy de palo.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Cali es cali y lo demás es loma.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Ese huevo, quiere sal.
El aburrimiento es una desgracia
Mal camino no conduce a buen sitio.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A mala venta, mala cuenta.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Pueblo chico infierno grande.
Obra acabada, maestro al pozo.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Fue por lana y salió trasquilado.
Buena es la costumbre en el bien.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Lentejas, comida de viejas.
Ama y guarda.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
No hay boda sin doña Toda.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Campana de latón, tiene mal son.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Las novedades son la sal de la vida.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.