Justo es que temas al que teme a la pobreza.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Roma, acuerdos y locos doma.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Buen abogado, mal cristiano.
Hablar bajo y obrar alto.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Loquillo y los Trogloditas.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Robles y pinos, todos son primos.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Comprar al pobre, vender al rico.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Boca de verdades, cien enemistades.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Hablar a tontas y a locas.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Los medicos también se mueren.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El que mucho habla, mucho yerra.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Juegan los burros y pagan los arrieros.