Burgáles, mala res.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Dios da las nueces, pero no las parte.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
No compra barato quien no ruega rato.
Cual es el rey, tal es la grey.
Ni agradecido ni pagao.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
No habiendo lomo, de todo como.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Reyes y mujeres no agradecen.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Mallorquina, puta fina
Colgar los guayos.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Año de nieves, año de bienes.
El que no se embarca, no se marea.
Quien calla otorga
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Quien no madruga, no caza boruga.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Ni en pelea de perros te he visto
El viento y la marea no esperan a nadie.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
El que no arriesga, no pasa el río.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
El nuevo paga novicial.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Mujeres xuntas, ni difuntas.