El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Mojarse el potito.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
La moda no incomoda.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
El que persevera triunfa.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
El que va para viejo va para pendejo.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Bien o mal, casado nos han.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Buena mula, mala bestia.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Ir de capa caída.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Algún día, ahorcan blancos.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Una puntada a tiempo salva nueve.
La confianza da asco
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La madurez solo se vive una vez.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Las penas no matan, pero rematan.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Lo que ha de ser, va siendo.
Zapatero a tus zapatos.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Lo barato cuesta caro
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Bien muere, quien bien vive.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.