Favores harás, y te arrepentirás.
Mientras más grandes, más rápido caen.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Los frailes en jubón, hombres son.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
El tiempo aclara las cosas.
Al loco y al fraile, aire.
El que no arriesga, no pasa el río.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Dios era bueno para negociante.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Jurar como carretero.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Arca abierta al ladrón espera.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Beneficios son cadenas de obligación.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
A los cien años todos calvos.
Boca ancha, corazón estrecho.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Lo que se ve, se aprende.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
De dos males, elige el menor.
Manda, manda, Pedro y anda.
Malos reyes, muchas leyes.
A flores nuevas, afeite perdido.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El perro es el mejor amigo del hombre.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Menos perro, menos pulgas.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Hacer de un camino, dos mandados.