El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Genio y figura hasta la sepultura.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
El sentido común es, el menos común que ves.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Es tonto, pero se mete en casa.
Quien sabe, sabe.
La rata avisada, no muerde carnada.
Los buenos modos agradan a todos.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Hablar con lengua de plata.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Más obrar que hablar.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Buena es la linde entre hermanos.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Manos blancas no ofenden.
Ni las ideas ni la ciencia, se asimilan con violencia.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Para bien hablar, antes bien pensar.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Razones sacan razones.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Te quiero Andrés, por el interés.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Al engaño, con engaño.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Dar palos de ciego.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.