Hacerse el de la oreja mocha.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Vivir juntado es igual que casado.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
La mentira es animal de quinta vida.
Adonde no te llaman, no vayas.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El gusto se rompe en géneros.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
A la hora mala no ladran los perros
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
El agua ni envejece ni empobrece.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Pon y te llamaran gallina.
Cada uno halla horma de su zapato.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
El que de nada sabe, de todo se unta.
La condición hace al ladrón.
Barco grande, ande o no ande.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Bien casada, o bien quedada.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Cuanto más amigos más cuentas.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Barba bien bañada, medio rapada.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.