Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Hijo de tigre: tigrillo.
Cinco puercos son manada.
Cuidados ajenos, matan al asno.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Abre la boca que te va la sopa.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Aire de Levante, agua delante.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Vayan las verdes por las maduras.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
pajero como tenedor de oveja.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Quien no tiene quiere más.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
En guerra avisada no muere gente.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
De perdidas al río.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Estas son de mi rodada.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Hazte responsable de tus actos.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La más cauta es tenida por más casta.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
A la hija casada sálennos yernos.
De suerte contentos, uno de cientos.
Aire colado, a muchos ha matado.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Campo abandonado, fuego proclamado.