Tres españoles, cuatro opiniones.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Los últimos serán los primeros.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
La suerte es de los audaces.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
A burra vieja, albarda nueva.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Al son que le toquen bailan.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Para el gusto se hicieron los colores.
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Flores pintadas, no huelen a nada.
El que necesita, te visita.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Cada criatura obra según su natura.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Al pino por donde vino.
La jodienda no tiene enmienda.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Hablar en plata blanca.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Agua de sierra, y sombra de piedra.