El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Querer y no querer, no está en un ser.
Cuanto menos bulto más claridad.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Amor de amos, agua en cestos.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Con chatos, poco o ningún trato.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
De mala vid, mal sarmiento.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El que espera desespera.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Burlas de manos, burlas de villanos.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
A buey viejo, pasto tierno.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
El buen vino resucita al peregrino.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
La larga visita la alegría quita.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Amar y saber, todo no puede ser.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
A barba muerta, obligación cubierta.