El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
De tales devociones, tales costurones.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Cada cual es hijo de sus obras.
Cuentas claras, amistades largas.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Gracias que hacen pero no la ven.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El que fía, o pierde o porfía.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Tanto pedo para cagar aguado.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Mano lavada, salud bien guardada.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Poderoso caballero es don dinero.
Hermano mayor padre menor.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
La práctica hace al maestro.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
A caballo ajeno, espuelas propias.