La verdad padece, pero no perece.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
La alegría en el alma sana se cría.
Atender y entender para aprender.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Quien es feliz habla poco
No dejar títere con cabeza.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Calumnia, que algo queda.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
La soledad no trae felicidad.
La religión cala siempre en los estratos pobres
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Más vale callar que con borrico hablar.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Panza llena, quita pena.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Nadie nace enseñado.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Hacerte amigo del juez
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.