Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Da Dios el frío conforme al vestido.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Ignorante y burro, todo es uno.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
La pereza es la madre de la pobreza.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El saber no ocupa lugar.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.