Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Siempre ayuda la verdad.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Daño merecido, no agravia.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Cada fracaso nos hace más listos.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
La paciencia es buena ciencia.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
No lo hurta, lo hereda.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Toda desgracia es una lección.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
La sed por el oro, socava el decoro.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Escucha el viento... que inspira
Más vale que sobre que no que falte.
Donde hay gana, hay maña.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
La mejor caridad es la justicia para todos
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Darás con la cabeza en un pesebre.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Más vale maña que fuerza.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.