Al acebuche no hay quien le luche.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
La fe mueve montañas.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
El amor mueve montaña.
Al malo, lo mejora el palo.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Vida sin amor, años sin verano
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Enero, claro y heladero.
Sin pito y sin flauta.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Saber más que Merlín.
De tal árbol tal astilla.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Amistad de juerga no dura nada.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
De dos males, elige el menor.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
El hablar, es más fácil que el probar.
Un amigo vale cien parientes
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
De mercader a ladrón, un escalón.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Niebla en verano, norte en la mano.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Viejo cansado, muerto o corneado.