Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
A pan ajeno, navaja propia.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
A mal Cristo, mucha sangre.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Magra olla y gordo testamento.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
El vino abre el camino.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Casa en canto, y viña en pago.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Todo mi gozo en un pozo.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
El borriquito delante, para que no se espante.
Ausente, apenas viviente.
Te paso la pala diego
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Dame dineros y no consejos.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Jugar bien sus cartas.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.