A la vejez aladares de pez.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
El que pestañea pierde.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
La fortuna a los audaces ayuda.
En casa pobre, pocos cuentos.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Del joven voy, del viejo vengo.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Favorecer, es por norma perder.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Despacito por las piedras
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Acometer hace vencer.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Al espantado, la sombra le basta.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Amor, con amor se cura.
La fama propia depende de la ajena.
Si un árbol cae, plantas otro.