Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Después de un gustazo, un trancazo.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Guagua que llora mama.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Dios aflige a los que bien quiere.
Más vale despedirse que ser despedido.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Moro viejo, mal cristiano.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Oveja chiquita siempre es corderita.
No es tan fiero el león como le pintan.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La llaga sana, la mala fama mata.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Más vale tender la mano que el cuello.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A un traidor, dos alevosos.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Hoy por ti, mañana por mí
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Hasta los animales se fastidian.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
La lengua queda y los ojos listos.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.