Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
No hay secreto si tres lo saben.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Sin precio no se han las mujeres.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Al mal dar, tabaquear.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Agua que no has de beber, déjala correr.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
El miedo guarda la viña.
Ojo al Cristo que es de plata.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Burla pesada, en veras acaba.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Más mato la gula que la espada.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.