De hombres es errar y de bestias porfiar.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Buena madera, buen oficial espera.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Pronto y bien no hay quien.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Por la muestra se conoce el paño.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
De mozo rezongador nunca buena labor.
A quien no habla, no le oye Dios.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Come santos, caga diablos.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Cuerpo descansado, dinero vale.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
A manos frías, corazón ardiente.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.