De casa del abad, comer y llevar.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
A amo ruin, mozo malsín.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Al pobre el sol se lo come.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Juntos pero no revueltos.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Iguales, como cabo de agujeta.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El interés mata la amistad
Hay desgracias con suerte.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Cada uno habla como quien es.
No existe culo honrado solo existe culo mal trabajado.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El que no cojea, renquea.
Calma piojo que el peine llega.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Cierre la boca que se le entra una mosca.