A saya blanca, ribete negro.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Bodas en Mayo, males las llamo.
Necios y gatos son desconfiados.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Para el gusto se hicieron los colores.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
A brutos da el juego.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
El pobre de su pobreza no sale.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
El hombre nació para morir, es mortal.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Bollo de monja, costal de trigo.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
El diablo es puerco.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
La suerte es de los audaces.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.