Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Al desganado, darle ajos.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
A caracoles picantes, vino abundante.
Los amores se van, los dolores se quedan.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
La muerte nos iguala a todos.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
A mi, mis timbres.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Año tardío, año medio vacío.
El hablar mismo idioma.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Agua corriente, agua inocente.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El que nada no se ahoga.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Burro cargado, busca camino.
El que bien vive, harto letrado es.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.