Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
La que fue flor, algo le queda de olor.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Juntos en las duras y en las maduras.
A grandes cautelas, otras mayores.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
La ocasión asirla por el guedejón.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Las damas al desdén , parecen bien.
Abuso no quita uso.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Hablando la gente se entiende.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
La que fácil llega, fácil se va.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
La belleza está en los ojos de quien mira.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Los cementerios están llenos de valientes.
Mal hace quien nada hace.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
A cada santo le llega su día.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Más caro es lo dado que lo comprado.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Más vale maña que fuerza.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Acabada la misa, se parten las obladas.