La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
No hay mejor condimento que el hambre.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Gran constipado, culo apretado.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Las palabras no cuestan plata.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Bien se lava el gato después de harto.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Quien vale mucho hace mucho.
El amor, de necios hace discretos.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Asno con hambre, cardos come.
Del precipitar nace el arrepentir.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Qué es una raya más para el tigre.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Al buen día, métele en casa.
Donde hay duda hay libertad.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.