Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Riqueza vieja es la nobleza.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
El amor destierra la vergüenza.
Los vicios no necesitan maestro.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Bien te quiero y mal te hiero.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Ama al grado que quieras ser amado.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Muerto, ¿quieres misa?.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
La esperanza es el pan de los pobres.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Esto son habas contadas.
La muerte regalos no prende.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Valgan las llenas, por las vacías.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Quien sabe, sabe.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Faldas largas, algo ocultan.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
La sola bravata, no hiere ni mata.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Hacerse de la vista gorda.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.