De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
El amor y la fe, en las obras se ve.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Salud y fuerza en el canuto.
La virtud es de poco sueño.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Casa convidada, pobre y denostada.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Palabra de cortesano, humo vano.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Maestre por maestre, seálo éste.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Despacito por las piedras
Los bienes son para remediar los males.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Las grandes penas no se quejan.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Necio que calla por sabio que pasa.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Al higo por amigo
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
La verguenza es último que se piedre.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Como es el pago, así es el trabajo.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.