Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
A quien has de acallar, has de halagar.
Sayo grande, tapa mucho.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Casa sin moradores, nido de ratones.
El que pestañea pierde.
Más vale oler a asno que a muerto.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Nadie da palos de balde.
Que lo mate Dios que lo crió.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
La fuerza no es un remedio
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
El abismo lleva al abismo
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
El mal comido no piensa.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
A falta de olla, pan y cebolla.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Indio con puro, ladrón seguro.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.