A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
La primera impresión es la que cuenta.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
El que no sabe, es como el que no ve.
Quien se va, vivo y muerto está.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
La sierra, con nieve es buena.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
De chica candela, grande hoguera.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
El hambre es el mejor cocinero.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
Quien cede el paso ensancha el camino.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Una carreta vacía hace ruidos.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
La razón no quiere fuerza.
Hacer del san benito gala.
Hoy te lo dice tu amiga.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
No hay regla sin excepción.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
No da un tajo ni en defensa propia.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.