Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Al que feo ama, bonita le parece.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
El que no tranza no avanza.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
El árbol que no da frutos, da leña.
La hambre no tiene aguante.
Ayúdate y te ayudaré.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
De casta le viene al galgo.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
Con agua y con sol, Dios es el Criador.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Cada uno halla horma de su zapato.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
De arriero a arriero no pasa dinero.