Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Si te fuiste, haz cuenta de que moriste.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
La vejez mal deseado es.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
La morena, de azul llena.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Llegar a punto de caramelo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
El que pueda ser libre no sea cautivo.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
A buey viejo, pasto tierno.
El buen vino, de sí propio es padrino.
A buen sueño, no hay cama dura.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Saber cuántas son cinco.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
Se heredan dinero y deudas
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.