El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
¿Quién con una luz se pierde?
De perdidas al río.
Casa hecha, bolsa deshecha.
La muerte todo lo ataja.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Un yerro, padre es de ciento.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Nadie sabe para quien trabaja.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Más vale callar que con borrico hablar.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Estas más puesto que un calcetín.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Los golpes hacen silencio.
Fruto vedado el más deseado.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Dinero de canto, se va rodando.
Gozo que no se comunica, se achica.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.