Llamame tonto y dame pan.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Qué pacaya te echaste encima!
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
El buen vino, de sí propio es padrino.
Cada oveja con su pareja.
Quien madruga ojeras tiene.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Música y flores, galas de amores.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Hablar más que lora mojada.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Tiene más vida que un gato.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
De todas maneras, aguaderas.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Obra acabada, a dios agrada.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Hijo de gato caza ratón.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Esto son habas contadas.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
De los hijos, el que muere, el más querido.