Échale guindas al pavo.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Atáscate, que hay lodo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Dejar al gato con el pescado.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Buena es la costumbre en el bien.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Juez con prisa, juez que yerra.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Con el engañador, se tú mentidor.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Menos idea que Geral pasando música.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Es más agrio que un limón.
La boda de los pobres, toda es voces.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Cada día trae su propio afán.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
El cobarde vive, el valiente muere.
Nunca falta un roto para un descosido.
A veces perdiendo se gana.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Ya me llenaste el taco de piedritas.