Donde no hay harina todo es mohína.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
No hay pero que valga.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Más grande era Roma y cayó.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Matar dos pájaros de un tiro.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Libro cerrado no saca letrado.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
El dinero no compra la felicidad.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
La puerca tira del tapón
Alabanza propia es vituperio.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Río cruzado, santo olvidado.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
La tercera es la vencida"
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Más vale algo que nada.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
De suerte contentos, uno de cientos.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Dando y tomando, no cabe engaño.
De desagradecidos está el infierno henchido.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
La sugestión obra.