Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
El que no arriesga, no pasa el río.
Quien no arrisca, no aprisca.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Comida hecha, amistad deshecha.
Nunca falta un roto para un descosido.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Si prometes y no das, mal vas.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Molino parado no gana maquila.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
Buena olla y mal testamento.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Obremos a no ver, dineros a perder.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Reniego de plática que acaban en daca.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Errar es humano.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
El daño hecho no tiene remedio.
Para aprender, perder.
No hay dicha, sino diligencia.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A más años, más desengaños.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Toda desgracia es una lección.
La prisa produce desperdicios.