El comedido sale jodido.
El que se fue a León perdio su sillón.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Tener el juego trancado.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Magra olla y gordo testamento.
Estoy en un callejón sin salida.
Reyes y mujeres no agradecen.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Año malo, panadera en todo cabo.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Mucho ruido y pozas nueces.
Consejo tardío, consejo baldío.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Músico pagado no hace buen son.
El que mal anda, mal acaba.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
La fortuna a los audaces ayuda.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Echando a perder se aprende.
Quien come aprisa, come mal.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Si no sobra es que falta.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
La esperanza es lo último que se pierde.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
La mentira busca el rincón.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.