Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Sol puesto, obrero suelto.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
A cada lechón le llega su noche buena.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
A quien vela, todo se le revela.
Ponerse la tapa en la cabeza
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Dar de comer al diablo.
Cuanto más primos, más adentro.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Nunca falta de que reírse.
Mano lavada, salud bien guardada.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
A dos palabras tres porradas.
Mejor precavido, que arrepentido.
El mejor marido, el que más ha corrido.
A buen hambre, no hay pan duro.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
La confianza da asco
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Al gorrino y al melón, calor.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.