Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Perro flaco soñando con longaniza.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Se llena antes el ojo que el papo.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Marido rico y necio no tiene precio.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
De dientes pa'fuera.
En el refugio del otro vive cada uno
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
A la hija mala, dineros y casalla.
A pan duro, diente agudo.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
La naturaleza proveerá.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Dios consiente, pero no siempre.
La barca pasa, la orilla queda
Lo imposible, en vano se pide.
Todo el mundo nace poeta.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
A la vejez, dinero y mujer.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
En chica cabeza caben grandes ideas.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
El que fía, o pierde o porfía.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
La lujuria nunca duerme.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Quien solo vive, solo muere.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.