Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Carnero, comer de caballero.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
La ocasión asirla por el guedejón.
De lengua me como un plato.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Burro empinado, por hombres es contado.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
La suerte está echada.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
El agua tiene babosas.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Escoba nueva, barre bien.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
A tal puta, tal rufián.
Pase mayo, y pase pardo.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
El amor es más agresivo que el odio
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Rectificar es de sabios.
O comer en plata, o morir ahorcado.
El vino con el amigo.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.