El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Al asno lerdo, arriero loco.
Año de pitones, año de cabrones.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El canal del Manzanares pocos barcos saca a mares.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Burlas que son veras, otro las quiera.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Noche toledana. (Irse de farra).
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
Guardas bien y no sabes para quien.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Las cosas de palacio van despacio.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.