Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Habiendo don, tiene que haber din.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Del lobo un pelo.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Los difuntos, todos juntos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Santo Tomé, ver y creer.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Después de un gustazo, un trancazo.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
No hay que llevar cocos al puerto.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El que demonios da, diablos recibe.
Moza dominguera no quiere lunes.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Propagación mear no espuma.
No hay don sin din.
Adorar al santo por la peana.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Los dioses ayudan al que trabaja
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.