Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Poco a poco se anda lejos.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El pobre de su pobreza no sale.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
No hay moros en la costa.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Al hombre de rejo, vino recio.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
Picha española no mea sola.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Nadie está contento con su suerte.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Casa convidada, pobre y denostada.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Parto malo, e hija en cabo.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
La manda del bueno no es de perder.
Boca abierta, dientes de oro.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Sin precio no se han las mujeres.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Cada dueño tiene su sueño.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Capa de pecadores es la noche, señores.