Hijos casados, trabajo doble.
Me dejó como la guayabera.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
El pobre es un extranjero en su país.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Estoy hasta las manos.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
¿Usted qué come que adivina?
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Mallorquina, puta fina
Si quieres buscar jornaleros, búscalos entre San Juan y San Pedro.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El mono sabe el palo al que trepa.
De los hombres se hacen los obispos.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La democracia también genera hombres deshonestos
Hijos casados, duelos doblados.
Cada cual a lo suyo.
Que bailen los que están en la fiesta.
A cada lechón le llega su noche buena.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Más vale maña que fuerza.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Más duro que sancocho de pata.
Hacer algo de cayetano.
Además de cornudos, apaleados.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Con putas y bretones pocas razones.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.