Ahora adulador, mañana traidor.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Matar dos pájaros de un tiro.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Los extremos nunca son buenos.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
A la que parió harto no la engaña un parto.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Intimidades, solo en las mocedades.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Comer en bodegón y joder en putería.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Roma, acuerdos y locos doma.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Hacienda de pluma, poco dura.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Freídle un huevo, que dos merece.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Amor con celos, causa desvelos.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
El agua arruina el puente y el vino la mente
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
El casado casa quiere.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
El peor de los males es tratar con animales.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.