Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Valentón y rufián, allá se van.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Quien en ti se fía, no le engañes.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Antes de que acabes, no te alabes.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
No te fíes del sol del invierno.
Buen abogado, mal cristiano.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
El que asno nace, asno se queda.
Año de brevas, nunca lo veas.
De un peligro, con otro me libro.
Calvo vendrá que calvo me hará.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
La sangre, pesa más que el agua.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Bien ama quien nunca olvida.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
El que se escusa, se acusa.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Un muerto hablando de un ahorcao.
A la mula vieja, alivialé la reja.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Culo sentado, hace mal mandando.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.