Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Los enamorados, no ven a los lados.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Una pena quita a otra pena.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Ir de trapillo.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.