A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
A cada paso, un gazapo.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Honra sin provecho la digo pecho.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Escatimar y dar a putas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Cava, cava y encontrarás agua.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Más claro, agua.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Los amores se van, los dolores se quedan.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Necio es quien con necios anda.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Un loco hace ciento.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Mal reposa la vida dudosa.
Bienes y males, a la cara salen.
El miedo no anda en burro.
Con dinero baila el perro.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Nada creas, sino lo que veas.